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     Una de las cosas que más me sorprendieron de mi tío fue su faceta de cocinero.
Fue tranquilizador descubrir que nuestra dieta no iba a consistir sólo en palomitas y latas de
conserva, pues esos eran los únicos alimentos que yo sabía preparar.
     Ver a mi tío guisar la comida era todo un espectáculo, aunque pronto descubrimos que
no le gustaba tener público mientras cocinaba, pues solía echarnos de la cocina bajo una lluvia
de improperios y algún que otro objeto volador siempre que nos descubría observándolo.
     Pero a veces lográbamos atisbar por el resquicio de la puerta los increíbles
malabarismos que nuestro pequeño tío realizaba mientras preparaba la comida: saltaba de un
fogón a otro y sostenía varios artilugios culinarios a la vez, se colocaba sobre el sombrero de
copa platos, vasos, fuentes y recipientes de todo tipo uno en lo alto de otro en mortal
equilibrio;  corría de la sartén a la olla repartiendo, mezclando y removiendo ingredientes;
gruñía, cantaba y silbaba mientras cortaba las patatas, troceaba la carne y salpimentaba las
ensaladas. Pescado, carne, huevos, fruta y verdura no tenían secretos para él y todo lo
preparaba con rigor, fundamento y sabiduría.
     La única pega era que nuestro tío no entendía bien las necesidades alimenticias de dos
niñas: chocolate, helados, caramelos y pastelitos no nos eran entregados con la regularidad y
cantidad suficientes como para colmar nuestra infantil glotonería. Es por ello que mi hermana
solía hacer frecuentes incursiones clandestinas a la despensa, pues ésta siempre estaba surtida
con una gran variedad y cantidad de dulces.

     Una tarde, mientras mi tío andaba perdido por la casa arreglando algo en una de las
buhardillas y mientras yo rezongaba en mi cama oyendo música, mi hermanita decidió realizar
una pequeña visita a la despensa.
     Era una tarde apacible y tranquila, pero algunas nubes ocultaban la luz del sol y mi
hermana tuvo que echar mano de una vela para poder iluminarse en los pasillos más lóbregos
del gran caserón.  Caminaba distraída, admirando los dibujos y figuras que la llama de la vela
dibujaba en las enormes paredes de los pasillos, sin miedo ni preocupación, tranquilizada por
el amortiguado ajetreo que le llegaba desde arriba y la música que salía de nuestro cuarto.
Esquivando libros apilados en el suelo o deteniendose de vez en cuando ante un retrato
colgado de la pared; saltando de losa en losa o jugando con algún que otro bichito doméstico,
la pequeña llegó al fin ante la puerta de la despensa. Con mucho cuidado colocó la vela en el
suelo, se puso de puntillas para agarrar el picaporte y tiró de él hacia abajo. La puerta se abrió
hacia afuera y en lugar de los ansiados estantes, repisas y alacenas repletas de dulces y
chocolatinas, un enorme y silencioso patio se mostró ante los asombrados ojos de mi hermana.

     Abierto al cielo nublado, alfombrado de grises adoquines de piedra desgastada,
extraño, callado y misterioso el patio de mi tío la asustó. Inmediatamente decidió dar media
vuelta, cerrar la puerta con un portazo y volver sobre sus pasos corriendo hasta nuestra
habitación, pero en cambio dio dos tímidas pisadas hacia el exterior, pues la curiosidad de una
criatura siempre es más grande cuanto más prohibido sea el objeto de su curiosidad, y el patio
era algo que nuestro tío nos había prohibido de forma tajante.
     Lentamente mi hermana avanzó hacia el interior del patio, cuyo centro dominaba la
enorme boca de un antiguo pozo de piedra, silencioso y amenazador. La ansiosa mirada de mi
hermana recorría todos los rincones del patio, admirando las ventanas que cubrían sus cuatro
paredes, y algún efecto óptico debía haber en esos muros, pues parecía que hubiera en la casa
más plantas y pisos de los qué en realidad había.
     Ventanas, ventanales, cristaleras de colores y escaparates; postigos de todos los
colores y formas; balaustradas, capiteles, balcones y jardineras colgantes; ventanas protegidas
con rejas forjadas en las más retorcidas, hermosas y barrocas figuras imaginables; ventanas
enmarcadas en mármol, madera, piedra, ladrillo y ¡oro!.
     «¿Qué sitio es este?», se preguntaba mi hermanita. Todas esas ventanas, junto con sus
variopintos adornos arquitectónicos estaban conectadas entre sí por una red de simples
cuerdas, cada una de ellas de un color diferente, enclavadas bajo cada ventana. Algunas de
estas cuerdas portaban paños, tapices y otras telas colgando quietas y ominosas en el aire
calmado del patio.
     «¿Dónde estoy?», Sus ojos, abiertos como platos, recorrían con ávida curiosidad todas
estas maravillas, volviendo la cabeza de un lado a otro y de arriba a abajo, caminando
despacito... hasta detenerse ante una ventana en especial. Situada en la planta de abajo a un
metro escaso del suelo, la ventana le llamó poderosamente la atención. Era un simple agujero
rectangular en la pared, sin cristales ni hojas; sin postigos, sin persianas ni cortinas; sin nada de
nada. Sólo un agujero rectangular perfecto hecho en la pared de piedra. A cada lado había
otras ventanas, muy diferentes a esta, pero no les prestó atención. El interior estaba
absolutamente oscuro y no se podía distinguir nada.
     «Quizás pueda ver algo si me asomo un poco...» Y poniendose de puntillas colocó la
vela en el alféizar, extendió los brazos, se apoyó en el el borde y se impulsó hacia arriba. Pero
calculó mal la fuerza, o eso pensó ella en ese momento, pues el salto la llevó directamente
hacia el oscuro interior de la ventana, cayendo hacia dentro. Mientras caía escuchó a lo lejos
mi voz llamandola, pues ya hacía rato que había salido en su busca, preocupada por su
tardanza. Mi hermana me respondió gritando mientras caía velozmente, envuelta en la más
absoluta oscuridad,  hasta que...
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Some rights reserved. This work is licensed under a
Creative Commons Attribution-Noncommercial-Share Alike 3.0 License.
:iconyoberog:

Author's Comments

Esto es para el proyecto comunitario de ~Colacao-Warrior, podeís leer las bases aquí

He decidido dejar el cuento a medio terminar para que así cualquier persona que quiera participar en el proyecto le sea más facíl comenzar una historia: sólo ha de contar qué es lo que encuentra la hermana pequeña tras la ventana y cómo logra salir de ella.


1a Continuación: :iconarainziliel: -> [link] (Advertencia: contenido adulto :chainsaw:)

Comments


love 1 1 joy 1 1 wow 1 1 mad 0 0 sad 0 0 fear 0 0 neutral 0 0
:iconcolacao-warrior:
joder.. tio...
me encanta, me gusta tanto que me he puesto ha hablar solo en mi casa.
Maravilloso xD
te quiero, aunque tu a mi no con una cara de gato xD
y!! y!! segun las reglas puedes seguirla tu con el biopunk como quieras y si otra persona lo quiere enfocar de otr manera esta parte tmb puede hacerlo diciendo de donde ha venido! eh! esa es la idea!
me voy a poner a escribir yo tmb!! =D
Te quiero mas que a un cochinillo criao con leche y bellotas nada mas

--
All you want is me be eaten by the tiger
:iconarainziliel:
Pues estoy deseando leer como sigue, sea quien sea el escritor o_O

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Aeris, aqui huele a muerto....¿Aeris?
:iconyoberog:
:iconohboyplz:

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:iconjomra:
Salud

¡¡Súbalo de todas maneras!! Eso de esperar a que hagan otros algo para "no" hacer lo propio...

Hasta luego ;)

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:iconyoberog:
Hey, si quieres puedes continuarlo tú.:iconohjoyplz:

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:iconmrtfacepalmplz:¡Mecachís en la mar! Me has pillao...
:iconmrtplz:Ji,jí. Vale, vale, lo subiré... un día de estos...

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:iconarainziliel:
Vale

"... hasta que por fin aterrizó en un duro suelo polvoriento, quedando en el más completo silencio.

Ya no se escuchaba la voz de su hermanita allá arriba, solo el ruido de unas patitas diminutas corretear cerca suyo en la oscuridad ¿Ratas?¿Cucarachas? Jamás lo sabría, pues huían de la tenue luz que provenía de detrás de una gran estantería cercana.

Se acercó a ella en busca de la luz, y al hacerlo, se percató de que la estantería estaba repleta de latas de conservas, garrafas de aceite y otros comestibles.

Sin embargo, al otro lado del enorme mueble se escuchaban unos ruidos apagados, algo que parecía el quejido del viento cuando pasa entre la rendijas de las puertas, algoque parecía vivo pero no lo estaba.

Apartando un par de latas para poder ver qué ocurría, vislumbró al fin el resplandor de una lámpara de aceite, que iluminaba débilmente una figura humana colgada boca abajo.

Era una mujer joven con los cabellos recortados sin cuidado. Un enorme gancho atravesaba sin piedad sus tobillos, dejándo que la sangre resbalase por todo su cuerpo desnudo y gotease desde su cabeza desde cerca de la comisura de sus labios, que proferían sonidos lastimeros.

La niña sintió que iba a vomitar, pero se contuvo cuando escuchó unos pasos cercanos. ¡No estaba sola!

Un hombre corpulento ataviado con ropas de carnicero, se acercó a la moribunda con un enorme cuchillo en la mano.

No prestó atención a las sú;plicas de la mujer, o quizás no podía oirlas con la máscara que llevaba puesta. Alzó el cuchillo e hizo un profundo corte en el brazo derecho de la joven, que apenas podía gritar por estar medio inconsciente. Después dejó el cuchillo sobre la mesa donde estaba la lámpara de aceite para introducir los dedos a través de ese corte y tirar fuertemente.

Con un fuerte sonido de rasgado, la piel se separaba del brazo chorreando grandes cantidades de sangre. La mujér pareció despertarse de nuevo, pues empezó a sacudirse con las pocas fuerzas que le quedaban, pero el hombre enmascarado continuaba su trabajo sin importarle.

La niña dejó de espiar y se apoyó contra la pared a punto de vomitar la cena. Observó a su alrededor tratando de centrarse en algo que le hiciese olvidar el espectáculo. Sus ojos se detuvieron en un bote de cristal que contenía trozos de carne en un líquido extraño.

Entre esos trozos de carne había un ojo humano, y en cuanto lo vio se imaginó a su tío empezando a cocinarlo mientras echaba a las niñas de la cocina. Por eso mismo nunca le gustaba ser observado mientras cocinaba.

Asustada ante tal imagen en su mente, la niña retrocedió asustada, tirando sin querer un par de latas que calleron al suelo ruidosamente... "

Ale, ya me he cansado, voy a desayunar.
Mmmm ojos humanooos :)

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Aeris, aqui huele a muerto....¿Aeris?
:iconyoberog:
¡BRAVO, BRAVÍSSIMO! :clap:
¡Me encanta! ¿ Por qué no lo subes como deviation para favoritearlo?
Sea como sea se lo voy a comunicar al alucinado de ~Colacao-Warrior para que lo añada al proyecto.
Me gusta que también lo hallas dejado incompleto, así cualquiera podrá continuar la historia... aunque ¿Quién tendrá una mente lo suficientemente retorcida y perturbada?

Muchas grax! :hug:

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Iucundi acti labores.
:iconarainziliel:
¿Te gusta? :O Pues me alegro porque lo he escrito nada más levantarme sin enterarme mucho de lo que ponía xD
De hecho lo estoy releyendo y estoy viendo bastantes fallos, lo corregiré antes de subirlo como deviation ^^U

Acabo de leer las bases del link que has puesto y no se yo si acaba de cumplirlas xD

Bueno subiré de todos modos como deviation mi trozo de historia, ha sido divertido escribirla :)

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Aeris, aqui huele a muerto....¿Aeris?

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April 29
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